Y es que, al fin y al cabo la vida se ha convertido en una carrera a contrarreloj en la que sabemos a ciencia cierta que no vamos a poder ganar. Y aún asà lo bonito es que seguimos corriendo, porque correr te libera, despejándote la mente y permitiéndote asà avanzar. Como en la vida, a veces hay cuestas arriba, pero al final aprendes que “no es una cuesta, sino un culo duroâ€. Creo que siempre hay que ver el lado bueno de las cosas, como la fuerza de voluntad de todas esas personas que acuden a la carrera para animarte mientras corres cuando podrÃan quedarse en su casa calentitos viendo la tÃpica pelÃcula de domingo. Eso sà que da fuerzas; eso y ver a la humanidad en constante movimiento, sintiendo que, aunque sea por una vez al año, el mundo se mueve y tú con él.