27 DE DICIEMBRE DE 2026

Las zapatillas, el dorsal, las ganas. El cabello recogido en una coleta alta, el orgullo intacto, el rimmel. Con una sonrisa que se me sale de la cara, me miro al espejo y me dijo: “Magda por fin hoy correrá su primera San Silvestre”.
Y lo repito tres veces, como para creérmelo.
Aquel niño muerto de vergüenza, muerto de miedo, muerto de muerte absurda por la incomprensión de los demás, hoy siente que por fin, puede ganar.
Corre, Magda, corre. Que estás viva y el mundo es tuyo.