En Salamanca, donde las piedras susurran historias antiguas, vivÃa Liliana, una niña cuyas risas resonaban por las calles empedradas. Cada diciembre, la emoción crecÃa: la San Silvestre estaba por comenzar. Lila soñaba con correrla, persiguiendo mariposas.
Una tarde, mientras exploraba, encontró una caja antigua oculta detrás de la catedral. Al abrirla, halló un par de zapatillas doradas brillando en su interior. Al calzárselas, una chispa de felicidad iluminó su corazón. Desde ese dÃa, cada zancada la llenaba de alegrÃa.
El dÃa de la carrera, al cruzar la lÃnea de salida, sintió que el mundo se detenÃa. Con cada paso, la magia de Salamanca la envolvÃa: risas, amigos y luces danzantes. Pero al llegar a la meta entre confeti y amor, en lugar de aplausos, se encontró con una multitud confusa y un mensaje en la pantalla: “¡Despierta, Liliana!
A su alrededor, la carrera continuaba, un año más, preciosa, y ella seguÃa soñando.