27 DE DICIEMBRE DE 2026

En Salamanca, donde las piedras susurran historias antiguas, vivía Liliana, una niña cuyas risas resonaban por las calles empedradas. Cada diciembre, la emoción crecía: la San Silvestre estaba por comenzar. Lila soñaba con correrla, persiguiendo mariposas.

Una tarde, mientras exploraba, encontró una caja antigua oculta detrás de la catedral. Al abrirla, halló un par de zapatillas doradas brillando en su interior. Al calzárselas, una chispa de felicidad iluminó su corazón. Desde ese día, cada zancada la llenaba de alegría.

El día de la carrera, al cruzar la línea de salida, sintió que el mundo se detenía. Con cada paso, la magia de Salamanca la envolvía: risas, amigos y luces danzantes. Pero al llegar a la meta entre confeti y amor, en lugar de aplausos, se encontró con una multitud confusa y un mensaje en la pantalla: “¡Despierta, Liliana!

A su alrededor, la carrera continuaba, un año más, preciosa, y ella seguía soñando.