27 DE DICIEMBRE DE 2026

Corre, vuela, ama.

Rubí había tenido desde pequeña la imperiosa necesidad de abrir las jaulas. No soportaba ver la cualidad de volar desperdiciada.
Recuerdo cuando abrió la gran pajarera de su tía Eugenia y decenas de pájaros sobrevolaron sobre su cabeza mientras ella corría tras ellos con todas sus fuerzas gritando ¡volemos! ¡volemos!
En ese momento fue consciente de que ella nunca sería capaz de emprender el vuelo. Esto podría haber supuesto un trauma para la niña si no hubiese sido porque volcó todo su amor en correr. Para ella correr era volar. El sentimiento de libertad que experimentaba al hacerlo la acompañó el resto de su vida.
Desde que se apuntó a atletismo todos los años se preparaba para correr la San Silvestre. No es de extrañar que durante la carrera se le escapara algún vistazo al cielo antes de que un pie se adelantara al otro para pisar la meta.