Sentir el corazón delirante que empieza a palpitar al calzar la ligera zapatilla y poner en mi pecho el deseado dorsal. Con paso firme y confianza me dirijo al paseo de San Antonio, anhelando con cada zancada mi tiempo mejorar. Te encuentro entre la multitud, con tu acostumbrada actitud desafiante, me miras distraÃda como si mi presencia no te importara. Con este desplante amada mÃa, me entregas las alas que necesito hoy para correr sin temor a fracasar. Si acaso en el recorrido nos topamos te miraré de frente y desde lo más profundo de mi ser te entregaré mi dulce despedida. Vuela mi amada paloma que yo seguiré adelante sin necesitar nunca más tu compañÃa.