27 DE DICIEMBRE DE 2026

Todo fue para que ella me viera. Los otros corredores no tenían ese motivo. Ella la noche anterior me había comentado sobre la carrera. Claro que yo era rápido, pero jugando fútbol se hacen pausas. Cómo me iba negar a esos ojitos esmeralda, a esa boquita de melaza, no podía. En las competencias se participa por ego, negocios, yo esa vez lo hice por ella.
Segundos antes de la partida, pensé que iba a hacer. Correr rápido desde el principio o ir entre el pelotón, esperando el cansancio de los rivales. La miré, ella me miraba, nada, salí velozmente. Lideré todo el trayecto por la ventaja inicial. No aguanté, llegué de tercero y me desmayé. Al abrir los ojos, ella me sonrió.
Desde esa carrera, ella sigue a mi lado sonriendo. Ahora, corro sin apuros, para no desmayarme de nuevo. Ella es mi meta y mi premio.