31 de diciembre.
6:00 AM.
Salamanca.
Dos grados bajo cero.
Niebla.
Alarma. Ducha. Café.
Besos en la frente a Manuela y Nacho.
Envidia sana de la dulce infancia, de la vida sin obligaciones.
Atasco. Claxon. Insultos.
Oficina. Reunión. Bronca.
Más café.
Ordenador. Ordenador. Ordenador.
13:00. Permiso concedido.
Fin de la jornada.
El atisbo de una sonrisa.
Mismo atasco. Diferente actitud.
Portal. Ascensor. Abrazos.
Risas, juegos y más risas.
Platos. Cubiertos. Servilletas.
Almuerzo nutritivo.
Nervios de postre.
Camiseta. Dorsal. Zapatillas.
Gel. Barrita. ¿Plátano?
Puerta. Despedida. Besos.
Deseos y agradecimientos.
Frío. Trote. Nervios.
Portal. Timbre. Baja.
¡Hola, Natalia!
Compañía. Risas. Ilusión.
Calentamiento. Esquina.
Paseo San Antonio.
Gente. Mucha gente.
Alegría. Saludos. Reencuentros.
Muchas más risas.
Cuenta atrás. Nervios. Ilusión.
Temblor en las piernas.
Mirada al cielo.
Va por ti, papá.
Disparo.
Salida.
Emoción.
Disfrutar.
Disfrutar.
Disfrutar.
Y vivir para celebrar, un año más.