27 DE DICIEMBRE DE 2026

Despejó el salón y colocó cuidadosamente el plano sobre las paredes. Situado junto al cartel que señalaba el Paseo de San Antonio, ajustó su cronómetro y esperó la señal. Cruzó el Bulevar de San Francisco Javier, la calle Paraguay, luego Méjico, Doctor Gómez Ulla y Mérida. Al llegar a la silla que marcaba el Paseo del Rollo tomó un botellín de agua y continuó por la Plaza de San Antonio. Giró alrededor de la mesa y enfiló de nuevo el Paseo donde todo comenzó. Así una y otra vez hasta completar el recorrido.
Paró el cronómetro y se enorgulleció del tiempo conseguido. Se puso una chaqueta para no quedarse frío y abrió la ventana. Tras ella, una ciudad amortajada por el silencio que otorga la ausencia de gente.
Entonces comprendió que a veces lo importante está conformado por las cosas pequeñas. Como haber podido compartir su proeza con los compañeros.