Correr, es de sabios!
A los cien pasos, cayó fulminado. Todos los participantes le pasaron por encima. Nadie imaginaba algo importante. Un simple tropiezo, quizá. Entonces yo, que lo había acompañado en todo el proceso, salí corriendo y, al tratar de levantarlo me dijo: “tranquilo, así está bien. No te olvides de ir regularmente al baño, vale? Ya sé que te lo he repetido mucho… Pero, es importante. Ah! Y, bueno, ya lo sabes… Correr… Joder! El deporte es una cosa, pero correr es muy distinto. Nada proporciona una felicidad igual. Sacas todo lo que te sobra y el cuerpo te regala una sonrisa, entiendes? Bueno… Esta es mi meta. Lo dicho, ni esquelas, ni llantos, ni gilipolleces de esas. Tú sabes que me lo he pasado bien, verdad? La vida que uno lleva, es culpa de cada uno. Te quiero! Quédate con esta sonrisa! Y dejó de respirar.