Mi abuelo dice que eso de correr no hay por dónde cogerlo, que no hay necesidad, que correr para qué si se puede ir andando. Dice eso y suelta una risotada grave, de las suyas, mientras se ata los cordones de las zapatillas deportivas. Explica que corre porque es la San Silvestre Salmantina, que si no para rato, y que quiere demostrarnos a todos que no es ningún carcamal, aunque nosotros nunca le hemos dicho semejante cosa. Después dice que es guapa, y creo que se refiere a la carrera, aunque habla de ella como si fuera una mujer. Al abuelo a veces no hay quien le entienda, pero después le ves correr, despacio pero constante, con esa sonrisa plena y ese brillo en los ojos, y puedes ver que no hay hombre más feliz sobre la tierra. Correr para qué, se pregunta, pero sabe muy bien la respuesta.