27 DE DICIEMBRE DE 2026

Correr me ha hecho vivir experiencias inolvidables. He conocido distintos lugares y culturas, he hecho amigos de todas las razas y condiciones. Incluso conocí al que ha sido el hombre de mi vida en una maratón, ese hombre que ahora recorre las silenciosas calles de la muerte. Dicen que quien corre huye de algo, yo corro para mantener viva la llama de su amor. No busco competir, como no sea contra el olvido. A mis setenta años me basta con llegar a la meta. Pero nunca lo importante es llegar el primero o la primera, sino llegar. Importa dejar tu huella sobre el asfalto como quien deja su huella en la vida. Esa es ya una gran victoria que muy pocos saben apreciar. Él sabía hacerlo, por eso siempre corrió a mi lado; y por eso mañana lo llevaré en el corazón. Su recuerdo marcará el ritmo de mis latidos.