27 DE DICIEMBRE DE 2026

Corría para desterrar del alma de su espalda la palabra miedo. Estaba cansada de tanto sufrimiento abriendo la insensatez de las enfermedades contagiosas. Necesitaba del apoyo del talón en el pavimento para ser consciente de que lo había logrado. De que, por fin, era libre para imaginar mundos ideales que, en la realidad, eran únicamente buenas noticias. Noticias que hablaban de superar, con velocidad, el horizonte de los caminos del infierno. El infierno de un año, unos meses indivisibles para las carreras de los demás. Los que, en la meta, esperaban saber qué sucedía con la palabra miedo. Ya que, en su interior, eran plenamente conscientes de su existencia. Por tal motivo, los aplausos mudos eran un eco titubeante. Tanto que, esta mañana, siente que el miedo infundado que tanto temía, no era verdadero. Era, es el número primo del alma de su espalda observando un infierno gris suplicando auxilio.