27 DE DICIEMBRE DE 2026

Yo me preparé para correr por la vida. Sí, de forma profesional, pero también a mi propia manera. Nadie me enseñó, nadie me empujó o me ayudó cuando me estaba cayendo. No me daban la mano para levantarme, nunca escuché una palabra de consuelo ni tampoco me dijeron que yo podría vencer. Fue mentira lo de que lo importante es participar, aquí todo el mundo quiere ganar. Me entrené día y noche, fui venciendo a los obstáculos y hasta vendiendo mi alma y mis sueños. Todo por mi carrera: mi San Silvestre Salmantina. Y al final, olvidamos lo importante que es el camino, la gente que nos acompañó, los amores que dejamos, el sudor, las lágrimas… nuestro todo, nuestro cuerpo y nuestra voluntad. Dicen que es fácil correr, ¿pero vosotros os habéis atrevido? Vivimos la vida en tiempo de descuento, la meta se vuelve difusa, nos embriaga… pero seguimos corriendo.