CORRER, VOLAR
Los dÃas antes de la celebración estaba tan nervioso como ilusionado, preparándome con mis entrenamientos para participar en la San Silvestre. Recorrer las calles de mi ciudad, Salamanca, pasando por los itinerarios programados, me transportaba al mismo momento de la carrera, me hacÃa muy feliz. EscogÃa los momentos en los que la ciudad estaba más silenciosa, lejos de todo bullicio, como dormida, me dejaba llevar. Al llegar a casa plasmaba en mi diario mis emociones, lo que habÃa sentido.
DÃa a dÃa repetÃa el recorrido, era un auténtico placer volver a recrearme en la belleza de los sitios por donde pasaba, oler su olor, pisar sus piedras. Iba corriendo como volando, era como si el cuerpo no me pesara, tal era la sensación.
De repente la pandemia lo paró todo y con ella llegó la tristeza. Pronto pasará todo, por fin volveremos a volar por mi querida Salamanca.