Y todos sus problemas desaparecieron por fin.
El aire azotaba su rostro al tiempo que borraba todos sus pensamientos. Cada zancada era un «NO» en letras mayúsculas. Un NO me voy a rendir, un NO me vais a ganar. Un NO voy a darte más oportunidades. Un NO te olvidaré jamás.
SentÃa el cansancio en sus piernas, notaba la respiración agitada, sabÃa que el corazón palpitaba con fuerza. Pero solo permitió hablar a su cerebro.
Corrió sin miedo, corrió sin ningún peso extra. Ya nadie le dirÃa lo que tenÃa que hacer, ya nadie le cederÃa sus problemas. Era libre, libre como el viento. Y como tal, disfrutó de los rayos del sol, de las nubes en movimiento, del invierno salmantino.