27 DE DICIEMBRE DE 2026

Oí la señal y salí corriendo, corría huyendo de situaciones, de pensamientos recurrentes, de preocupaciones, de conflictos que me habían acompañado durante el año que estaba a punto de finalizar, corría sin mirar atrás para que no me persiguiesen, para dejarlos soterrados en ese año.

Corrí con esperanza, poniendo mi vista en el futuro, visualizando todas las posibilidades que encerraban estos 365 días que esperaban ser escritos por mi puño y letra, proyectaba tanta ilusión tantos planes, tantos sueños, tanta fe y confianza en este año por estrenar, que esprinté.

Fui consciente del presente, sudando, jadeando, levantado el peso de mis piernas en cada zancada por los empedrados de Salamanca, impulsado por la energía del grupo, me sentí arropado, acompañado y protegido por gente que no conocía, gente con sus propios sueños y proyecciones, todos corriendo juntos en el tiempo, alejándonos del caduco pasado y ansiando un futuro todavía incierto.