Oà la señal y salà corriendo, corrÃa huyendo de situaciones, de pensamientos recurrentes, de preocupaciones, de conflictos que me habÃan acompañado durante el año que estaba a punto de finalizar, corrÃa sin mirar atrás para que no me persiguiesen, para dejarlos soterrados en ese año.
Corrà con esperanza, poniendo mi vista en el futuro, visualizando todas las posibilidades que encerraban estos 365 dÃas que esperaban ser escritos por mi puño y letra, proyectaba tanta ilusión tantos planes, tantos sueños, tanta fe y confianza en este año por estrenar, que esprinté.
Fui consciente del presente, sudando, jadeando, levantado el peso de mis piernas en cada zancada por los empedrados de Salamanca, impulsado por la energÃa del grupo, me sentà arropado, acompañado y protegido por gente que no conocÃa, gente con sus propios sueños y proyecciones, todos corriendo juntos en el tiempo, alejándonos del caduco pasado y ansiando un futuro todavÃa incierto.