27 DE DICIEMBRE DE 2026

Cuando le dieron el número 24 para su dorsal tuvo una epifanía. Contempló millares de antorchas en el cielo. Supuso, que la más brillante correspondía al Papa Clemente qué, así como él mismo, había tenido que lidiar con intrigas políticas y conflictos bélicos. Sería su primera carrera Salmantina. Sonreía al saber que al cruzar la línea de meta qué era la del tiempo, honraría con el nuevo año los 23 de papado que supo tener el santo. Sólo se lamentaba por aquellos que había dejado atrás, a más de 7000 kmts, los que corrían para esconderse, buscando salvar sus vidas en su patria natal. Correría en honor de todos ellos, pues el número en su dorsal le recordaba demasiado aquel aciago día de febrero en que todo se perdió. Correría como un ciudadano del mundo. Cada paso que diera, sería un paso más en honor a la civilización.