Mientras corro, me ausento a pesar de que todo permanece. Mi mente y mi cuerpo respiran libertad y siento cansancio y a la vez más y más ganas de correr porque me siento viva. Viva, sola y libre por unos instantes. Mis zapatillas, mi música y yo. Mis zapatillas con cámara de aire. Que no soy yo atleta profesional, que no, pero me siento como si lo fuese. Y no. No corrí la salmantina. Pero si en las calles se Madrid » per la matina». No soy profesional. Pero corro y me siento viva. Tanto…que a veces por dichosa quiero llorar. Por superación de lo padecido. Corro pues…pero sin dorsal.