27 DE DICIEMBRE DE 2026

-¡Papá, ya puedo correr contigo en la carrera de San Silvestre!
-¿Por qué dices eso?
-Tengo el dinero de la inscripción, lo he ahorrado durante todo este año.
-Bien hecho cariño pero todavía no tienes la edad para poder participar. Guárdalo porque en dos años, me acompañarás.
-¿Y para qué tengo edad, entonces?
-Para quererme tanto, que quieras ir al compás del cariño que siento por ti.
Y el amor le dijo a la inocencia: yo, no tengo límites.
A lo que ésta contestó: Al contrario que tú, yo procuro establecerlos.