Mientras me coloco en la lÃnea de salida, me animo recordando las palabras de mi médico: «Es bueno hacer ejercicio para adelgazar y limpiarse de tanto colesterol malo». Un rato después, ya en carrera, mientras contemplo paisajes y gente, pienso en lo que dijo mi sicóloga: «Primero te parecerá algo imposible, pero con ganas y pasión lo lograrás». Más tarde, ya con mi cuerpo en plena tensión muscular, controlando la respiración, recuerdo las palabras de mi entrenador: «Cuando corras hazlo con las tres E: esfuerzo, energÃa y empatÃa». Y ahora, avanzando deprisa, mi anterior yo sedentario, adelantando y dejando atrás a los demás pensamientos, me sigue martirizando: «Â¿Pero, alma de Dios, qué leches haces en la San Silvestre?»