27 DE DICIEMBRE DE 2026

—Treinta y uno de diciembre, un año más. Aunque esta vez es, si cabe, más especial que nunca —pensó mientras realizaba ejercicios de calentamiento—. No pude correr las últimas ediciones, pero siempre tuve presente que retornaría con más fuerza, con más vitalidad; resurgiendo cual ave fénix de mis cenizas con el mismo brío con el que los brotes primaverales hacen resucitar a los árboles del frio letargo del invierno.
Esta Nochevieja regreso a mi casa, regreso a mi carrera. Sé que galoparé con acérrimo pundonor, mas no ganaré la San Silvestre Salmantina; pero mi derrota no será tal, pues este año ya vencí en la carrera de la vida con el apoyo de los míos, con la inexorable ayuda de mi oncólogo y con la férrea convicción de que mis piernas aún tenían muchas zancadas que dar, a pesar de los designios de un, en ocasiones, poco magnánimo destino.