27 DE DICIEMBRE DE 2026

Segundo disparo.
Ajusta el dorsal con manos temblorosas mientras algunos corredores la adelantan, perseguidos por el miedo o por sí mismos.

Corre porque lo hacía su padre.
Corre donde lo hacía su padre: en Salamanca, por la Gran Vía encendida.
Gritos. Aplausos.
El golpeteo seco de zapatillas contra el asfalto.
Tac, tac.
Corre.

Mira de reojo: tras la valla, un perfil. ¿Papá?
“Aquí no se rinde nadie”, decía él.
Lo recuerda justo cuando tropieza por el descuido.
Un instante y al suelo.
Dolor.

Un corredor la ayuda, otro le grita “¡Vamos!”.
Confusión.

Sabe que sangra.
Sabe que su padre murió hace años.
Y sin embargo, sabe que lo ha visto.

Se incorpora a duras penas.
La camiseta rota.
El pecho ardiendo.
—No es nada—.
“Aquí, el recuerdo también empuja.”

Se gira.
Nadie.
Mira al cielo… y sonríe, cómplice.
Cruza la meta.