CorrÃamos, reÃamos, cantábamos, solo querÃamos disfrutar de un dÃa entre amigos pero yo sentÃa que me faltaba algo, me faltabas tú. Eran las primeras navidades que no pasábamos a tu lado. Me dijeron que la culpa era de un señor con nombre alemán al que yo no habÃa visto en mi vida, un tal Alzheimer. No conseguÃa entenderlo. Mientras avanzaba ese pensamiento invadÃa mi cabeza hasta llegar a la recta principal dónde ya podÃa ver la meta al fondo. A medida que me acerco observo como me esperan mis tÃos, mis padres, mis hermanos y… Un momento, ¿también ha venido la abuela? No puede ser. SÃ, ¡está aquÃ, ha venido! Cruzo la lÃnea de meta y corro a abrazarla. Por fin mi felicidad ya es completa. Ocurrió un 31 de diciembre. Ocurrió, en la San Silvestre Salmantina.