Cuenta atrás por Peter Cifuentes
El frío muerde las orejas y el dorsal cruje; el Tormes respira como un animal quieto.
En el Puente Romano, la piedra me patina un recuerdo: aquel año que me quedé en la orilla.
Plaza Mayor: las luces me pesan en los tobillos; una señora del balcón me regala un “vamos” que huele a caldo.
Me punza el gemelo; un niño me choca la mano y me acomoda la zancada como si enderezara un cuadro torcido.
Las campanas se atragantan de metal; el aire se abre, la calle me cabe.
Bajo el arco, descubro que nadie me espera: yo soy a quien vengo a alcanzar.