27 DE DICIEMBRE DE 2026

Uno, dos, tres; empieza la carrera y me pillé a contrapié, con cuatro pensamientos cruzando más rápido que mis piernas.
Choco los cinco a un niño y la carrera se convierte en pacto.
Seis respiraciones profundas me devuelven al presente.
Siete veces me repito que no mire el reloj, que corra con el corazón.
En el ocho ya no hay frío, solo un pulso compartido, una corriente invisible que empuja a todos hacia adelante.
Nueve miradas se cruzan, cómplices, sabiendo que esto no va de ganar, sino de llegar.
Y así, sin darnos cuenta, hemos llegado al diez: la meta brilla entre las torres y las luces de Salamanca, como si la ciudad misma celebrara nuestros pasos.
Porque aquí, donde cada piedra respira historia, entendemos que correr no es escapar, sino volver: volver al origen, al latido, a la alegría de empezar otra vez.