27 DE DICIEMBRE DE 2026

David Akinyi
Sabe que ganará o al menos quedará en el podio. La calceta izquierda le pica un poco; siente vergüenza de sacarse las zapatillas frente a todos, pero lo hará a escondidas: un calcetín mal colocado puede ser la diferencia entre ganar o perder, entre seguir o detenerse por ampollas. Sabe que el ácido láctico se acumulará más tarde, que no tendrá opción sino callar a la mente que lo hostiga cuando el cansancio extremo llega.
Ha corrido cientos de veces; esto es pan comido, aunque las cábalas no desaparecen: enjuagarse la boca con suero antes de empezar, saltarse el kiamsha kinywa para mantener el estómago vacío, santiguarse con la cruz de madera heredada de su abuela. No es la primera vez que pisa territorio español —bonito país—, pero sí su primera vez en Salamanca.