Deciden los nueve amigos participar disfrazados cada uno de una letra formando la palabra SALAMANCA. Pero en cuanto dan la salida, varios de ellos, se lanzan a correr como si llevaran ALAS en los pies o peor, como ALMA que lleva el diablo. No tardan en aparecer los primeros calambres y es entonces cuando se preguntan por qué no se habrán quedado en CASA, durmiendo en la CAMA. Pero la idea de alcanzar la meta mientras el público les ACLAMA les empuja a seguir. Eso sí, ahora con más CALMA que ésto no deja de ser una fiesta.