27 DE DICIEMBRE DE 2026

-¡Que me voy ya!
-Espera Alfonso, ¡pero si sales con las zapatillas de andar por casa!
-¡Ah!, es verdad, me cambio enseguida y bajo.
Hoy es el día. Voy trotando hasta la meta y así voy cogiendo calorcito, que con estos pantalones se me quedan las piernas heladas. Vaya emoción.
Mis colegas del club se ríen de mí porque se me nota el brillo en los ojos cuando hablo de la San Silvestre. Ellos no saben que ésta es la primera carrera que corrí, hace ya diez años, y que fui de la mano de mi padre todo el recorrido. Esas mañanas de esfuerzo helador y recompensa bajo un buen chorro caliente ya en casa, son los mejores recuerdos de mi niñez.
Mientras corro, me acuerdo de su mano agarrándome fuerte.