27 DE DICIEMBRE DE 2026

Los chicos de mi colegio teníamos poco en común, solo que CRECIMOS juntos. En Navidades nos gusta quedar para ver cómo panzas y calvas crecen de forma acompasada. Un año, Paco, al que habíamos perdido la pista, nos citó en esas fechas. Como siempre quedamos debajo del reloj, el domingo a las 12. Ninguno sabíamos que ese día era la San Silvestre. Cuando llegamos, unas vallas nos impedían reunirnos. Empezaron a llegar los primeros atletas y unos minutos más tarde de las 12 pasó Paco. Le reconocimos rápido. Venía corriendo con otros 5.000 atletas y con una pancarta que decía: “Una cañita en la meta”. Nos chocó la mano uno a uno, a cada lado de la valla. Ahora cada año quedamos debajo del reloj. Y después de correr 10 kilómetros, nos tomamos una caña, y si se tercia, un cocido. CRECIMOS juntos y en paralelo.