Los chicos de mi colegio tenÃamos poco en común, solo que CRECIMOS juntos. En Navidades nos gusta quedar para ver cómo panzas y calvas crecen de forma acompasada. Un año, Paco, al que habÃamos perdido la pista, nos citó en esas fechas. Como siempre quedamos debajo del reloj, el domingo a las 12. Ninguno sabÃamos que ese dÃa era la San Silvestre. Cuando llegamos, unas vallas nos impedÃan reunirnos. Empezaron a llegar los primeros atletas y unos minutos más tarde de las 12 pasó Paco. Le reconocimos rápido. VenÃa corriendo con otros 5.000 atletas y con una pancarta que decÃa: “Una cañita en la metaâ€. Nos chocó la mano uno a uno, a cada lado de la valla. Ahora cada año quedamos debajo del reloj. Y después de correr 10 kilómetros, nos tomamos una caña, y si se tercia, un cocido. CRECIMOS juntos y en paralelo.