Regreso a Salamanca. Y vuelvo por el mismo motivo por el que vine la primera vez, por una carrera.
El color dorado que la piedra de Villamayor imprime en la ciudad es único y evocador. Quedó para siempre en mi retina. El trazado de la San Silvestre hace el resto.
La Gloria de la Plaza Mayor- entonces llamada el tontódromo- porque las chicas paseaban en el sentido de las agujas del reloj y los chicos al contrario…¿o era al revés?
¿Existirá todavÃa el cine Salamanca? Cuántas veladas en el bar de al lado; un bar minúsculo donde se hablaba de cine con mayúsculas.
Por las callejuelas laterales me parece estar oyendo los inconfundibles compases de la tuna. ¡ Espero que los muy tunantes no corten el evento por la Rua!
Regreso a Salamanca cuarenta años después. En aquella ocasión también vine por una carrera; la de medicina.
DecÃamos ayer.