DECEPCIÓN
Despertó con ojos llorosos y más encogido que la redondez del erizo. Saltó de la cama, descorrió el visillo, vio la calle con bullicio y mojada la calzada. Se preparó para la carrera de San Silvestre, la dieta la habÃa llevado a rajatabla y todo presumÃa que harÃa una excelente carrera dada su concienzuda preparación. La mañana habÃa ido empeorando, frÃa, muy ventosa, con lluvia. No importaba.
Erra avezado en estas preparaciones Se consideraba una Alcides. Pero he aquà que cuando va a abrir la puerta, los ataires de la puerta se le vienen encima de la pierna ocasionado por el fortÃsimo viento con resultados desastrosos. Vendaje al momento, masaje, analgésicos pero todo era en vano. La preparación que tiempo atrás habÃa hecho quedó anulada por el desprendimiento de las molduras que, curiosamente, la noche anterior, habÃa colocado en una de ellas la siguiente frase: “¡A las circunstancias las venzo!â€