Iba con mi maleta preparada, camisa recién planchada, me costó aparcar. Desde lo más alto de la calle vi asomarse desde la esquina a una multitud, casi a ritmo militar. La helmántica nube pisaba suelo, los semáforos abiertos, sonrisas mañaneras…¿¡será esta mi ciudad!?. Primero, me dà una respuesta faciolona buscándole sentido,inmediatamente, vino la curiosidad, luego me sentà torpe por ser tan despistado,y después de esperar a que volviera la calle, a su silencio,justo antes de cruzar, dos parejas se ayudaban generosamente los unos a los otros y uno de ellos decÃa:¡ farinato al acabar!para la siguiente carrera,me dije,pienso participar