—Fue más que una simple carrera —declaró.
Tales palabras traÃan consigo experiencias inolvidables. Diego decidió participar por iniciativa de sus amistades. Mientras corrÃa le invadió una sensación extraña. El concepto de forastero desaparecÃa ante la avalancha de personas que trotaban bajo una misma bandera: la hermandad. Era como si quisiesen alcanzar al año nuevo mientras que el viejo, ya sin fuerzas, se quedaba rezagado. Fue tan divertido que se entristeció cuando el certamen llegó a su final. «Nunca pensé que me enamorarÃa», le susurró a la almohada. Cerró los ojos y soñó con el momento de volver a correr hacia la felicidad.