27 DE DICIEMBRE DE 2026

Allí viene el último. Bueno, en realidad son dos, uno parece que desfallece y resopla y el otro, a su lado, le alienta con su presencia y apoyo.
Los veo venir, zancada corta, rostro de esfuerzo, calor y frío a la vez, sufrimiento y esperanza.
-Todo el que llega es fuerte –les digo cuando pasan frente a mí-. ¡Ánimo!
El que va mejor me sonríe y musita: gracias. El otro no puede hablar, sólo levanta ligeramente la mano y la choca con la de mi nieto que se la tiende con timidez.
Me alegro de quedarme hasta el final. Las personas que se esfuerzan merecen respeto, admiración y recompensa.
En la San Silvestre podemos participar todos.