Ambos, apoyados en la fachada de la tétrica fachada de la calle Bordadores, estiran sus músculos isquiotibiales.
– ¿En qué puesto vas a quedar?
– Eso no depende de mÃ. Hay muchos corredores.
– Esa no es la mentalidad de un ganador.
– Una cosa es ser positivo y tener motivación. Pero lo que me pides es adivinación.
– Vale. ¿Crees que este año mejorarás la marca de la última edición?
– Creo que sÃ. ¿Y tú?
– Creo que no, este año te has pasado con el hornazo.
– Muy amable, amor mÃo.
– Yo me veo bien. Es posible que, por primera vez, no abandone a mitad del recorrido.
– Nacimos para esto.
– Sin duda.
Desde su posición, observan como un primer grupo baja a toda velocidad en dirección a la ClerecÃa. Se miran, con los ojos muy abiertos.
– ¿De verdad? ¿Llegamos tarde otra vez?