Los puntos cardinales guiaron su travesÃa, logró consagrar sus emociones e intelecto para perseverar en la carrera. Entendió que solo hay una vida, y que el sentimiento de libertad, es el motor que la impulsa. Al ser libre no hay retornos, asà funciona su corazón, da paso a la sangre y se cierra enseguida para impedir que retroceda. Cruzó el cordón blanco con la frente en alto, saludando a la ciudad que lo vio nacer y a su familia. Gozó de plenitud, libertad y vida.