27 DE DICIEMBRE DE 2026

Ya sabes que no podremos volver a correr juntos porque estoy muerto. El accidente. Por eso te extrañará recibir este mensaje.
Me han traído (no sé quiénes son) a una habitación blanca, inundada por una inmensa luz. Me han dicho, a su manera, entrando en mis pensamientos, que, en casos como el mío, tan súbitos, se permite una última comunicación de despedida y un último deseo. Máximo, ciento cincuenta palabras. Si no, no. Saturación de las líneas, me comentan. El deseo está claro : quiero mirarte embelesado mientras corres, situado yo en el puente romano, tu lugar favorito de paseo. No podrás verme, pero estaré allí. Para el mensaje, tengo papel y lápiz. Te lo dejarán donde Churriguera y el Conde. Pienso… Algo que te pueda servir. Te quiero. No, sería repetirme… No me olvides. Tampoco, suena lastimero… Ya está. Sólo esto : Vive. Simplemente vive. Y vuelve a amar.