27 DE DICIEMBRE DE 2026

Me siento en calma, abstraída por algo que no sabría definir, solo diviso de forma rápida y fugaz la majestuosidad de una gran ciudad.
Veo mis propios pies bien ataviados, percibo una fuerza interior que me domina, ganando cada segundo más vitalidad y presiento que va a ocurrir algo grande.
Aparece ante mí El Paseo de San Antonio susurrándome que me apremie, Canalejas me ovaciona y continúo, sin dar ni un solo paso, recorriendo avenidas y calles. Me atrae la Plaza Mayor reteniéndome para mostrarme su belleza y siento que me empuja hasta el Puente Romano donde el Río Tormes espera paciente para atemperarme y me ayuda a convertirme en soplo para poder concluir.
He terminado y lejos de sentirme vacía, me encuentro inmensamente llena. Complacida por la oportunidad brindada, reconfortada por la “vivencia” y confundida por la vuelta a la calma, suena el despertador.
¿Podré volver a soñarla?