Consiguió sus primeros récords de velocidad en los 100 y 200 metros llanos en los Juegos OlÃmpicos de PekÃn 2008. Un año después, en el Mundial de Atletismo, BerlÃn se convirtió en la ciudad del hito: superó su propio récord en los 100 metros con una marca de 9,58 segundos. Algo que le mereció su hoy conocido apodo: El rayo.
Desde el 2009, la leyenda nació y no dejó de crecer. En total, entre 2008 y 2016, consiguió como velocista once tÃtulos mundiales y ocho medallas olÃmpicas. Y nunca nadie lo pudo superar como atleta en cantidad de medallas ni bajar su marca de 9,58.
Pero en el 2020, el año de los Juegos OlÃmpicos de Tokio, conoció a uno más rápido que él, tan rápido que lo paralizó tres semanas y lo mandó a la cama. A El rayo el único que lo alcanzó fue el Covid-19. Y descansó.