27 DE DICIEMBRE DE 2026

Hace más de un mes me apunté a la San Silvestre Salmantina. Fue un arreba-to, justo después de ver a mi vecina colgar en Instagram su dorsal y su sonrisa de “yo sí cumplo propósitos”. Desde 2022 no había vuelto a correr, pero no me apetecía dejarle a ella todo el protagonismo. Esta mañana he sacado del cajón las mallas de aquel año, las mismas que prometí tirar porque me apretaban el orgullo y la cintura. En la salida había música, frío y olor a linimento. He inten-tado mantener un ritmo decente, no quería desmayarme en público. Con la coleta torcida y el alma firme, he cruzado la meta medio viva, medio muerta. Al mirar el cronómetro no sabía si reír o llorar, pero esta foto que acabo de hacerme en la Plaza Mayor, con los mofletes encendidos, es la prueba de que sigo más viva que nunca.