27 DE DICIEMBRE DE 2026

Con la respiración entrecortada miraba su dorsal:1205. El olor ácido a sudor, café y tabaco, de sus manos, se emponzoñaba en su nariz mientras sostenía el teléfono. Escuchaba tembloroso emocionantes palabras de un líder islámico que revestía de fanatismo intelectual el inminente ataque terrorista oculto en su mochila. Eran Frases-sentencia apuñalándole el corazón al recordar a sus hijos, mártires por error, bajo Kalashnikovs relampageantes que apagaron su casa de Raqa a las doce y cinco del medio día. La geometría del odio le apretaba las facciones, y colgó. Con el 1205 en el pecho corrió veloz, arropado por el recuerdo de sus hijos corriendo junto a él por las bombardeadas calles, hasta ganar la carrera. De aquel entonces ha pasado media vida. Cuatro medallas olímpicas relucían por encima de sus trofeos, una por cada uno de sus hijos, y un dorsal descolorido y avejentado le recordaba el terror que evitó.