Último domingo del año. Aurora ha entrenado muy duro para la ocasión. Respira hondo, suena el pistoletazo de salida y la carrera se abre paso entre la multitud. Atrás queda todo: las voces de ánimo, los aplausos, la expectación… Las pisadas se vuelven sordas sobre la piedra milenaria. Tan solo escucha su respiración. Correr es un proceso complejo, el cuerpo en movimiento: apoyo, impulso y recuperación. Su zancada se hace cada vez más amplia, desafiando al tiempo. Ciento ochenta pasos por minuto, cadencia y corazón. No lejos queda la catedral. Recuerdos, desdichas, alegrÃas y el cerebro a máxima oxigenación. No ha sido un buen año para Aurora. La carrera es la meta y el mejor punto de partida. Atrás queda lo vivido, su cuerpo en movimiento es su verdadero presente. Aurora es una corredora más entre miles de participantes. Dorsal 322. La meta está cerca. Un nuevo año por delante.