– Ring
– ¿Sí?
– Hola, ¿vive aquí Miguel López?
– Sí, soy yo.
– ¿Es tuyo este dorsal?
– ¡Sí! ¿dónde lo has encontrado?
– En el Paseo de S Antonio, detrás de un seto.
– ¡Vaya! Lo dejé un momento en un banco, y luego simplemente ya no estaba. Debió volarse… ¡muchas gracias! ¿cómo me has encontrado?
– Bueno, con el número de dorsal encontré tu nombre, el club, y vi que era una buena marca. Pensé que no lo habías tirado sin más, y querrías conservarlo. Investigando un poco en Internet, no fue realmente difícil.
– Pues, ¡muchas gracias, de verdad! Aunque asusta un poco saber que soy tan fácilmente localizable…
– Tranquilo, que no soy ninguna acosadora. De hecho, me tengo que ir.
– No, creo que eres una persona poco común. Tantas molestias por un desconocido… ¿quieres pasar un momento?
– Vale, sólo un momento…