27 DE DICIEMBRE DE 2026

Hay que terminar el 2020 a lo grande. Me pongo las zapatillas y comienza la carrera. Al cerrar los ojos siento el jolgorio, una bendita muchedumbre que convierte el Paseo de San Antonio en un hervidero. Mis zancadas iniciales dan paso a un trote ligero pero intenso por las calles del recuerdo. Los gritos de ánimo se confunden con el chillido perturbador de la cinta de correr. Las escamas doradas de la Catedral Vieja resplandecen en la ventana y desde sus pétreos adentros se halla una espina clavada por tener que contemplar esta San Silvestre Virtual.