En horario laboral entreno a fondo para la San Silvestre Salmantina. Tengo tanta faena que no paro de correr. Lejos de desfondarme, me tomo con deportividad ese “dos por uno†que me permite ahorrarme lo del gimnasio a fin de mes. Eso sÃ, en cuanto salgo del curro, camino a paso de burra por San Antonio, el Bulevar y casi no me llevan las piernas para llegar a Gómez Ulla. Para cuando llego al club, se han agotado los dorsales. Y no creo que pueda inscribirme nunca salvo que la salida esté en mi Oficina o encuentre de una vez la meta para poder descansar un poco.