27 DE DICIEMBRE DE 2026

Voy a ganar la San Silvestre Salmantina, me dije. Todo es una cuestión de confianza. El entrenamiento, y la genética, tampoco vienen mal. Pero sobre todo confianza. Que tengo 46 años y el colesterol alto, pues más grande es el reto. La vida son retos. Así que ahí estaba yo, en la salida, con mis zapatillas nuevas y mi barriga prominente. A mitad de recorrido, cuando mi confianza brillaba por su ausencia y estaba a punto de abandonar, conocí a Maite. Y corrí a su lado hasta la misma línea de meta. Después me dio una lipotimia y casi me muero. No hay triunfo sin sacrificio.