27 DE DICIEMBRE DE 2026

El abuelo Berna

Año tras año corro mi Sansil, más pendiente del paso por el Puente Romano que del puesto que logre alcanzar en la clasificación.
A mitad del puente el abuelo Berna, con sus ochenta años a cuestas y de la mano la bolsita del súper, estará esperando la llegada de su nieta preferida, servidora. Echará a correr apenas verme; lo alcanzaré pronto y ahí habré de bajar el ritmo. Saliendo del puente me ofrecerá la rodajita de chorizo como siempre «…para el camino, anda, no seas tonta». Se la rechazaré. Un beso y adiós. Continúo mi carrera mientras él se queda allí, recordando feliz los tiempos idos.
Cualquiera sabe las veces que habrá cruzado por el puente a la carrera, cuando joven. Y no con una ligera bolsa de plástico, sino con un saco al hombro. Le sigue haciendo ilusión aunque ya no haya fielato. Ni consumeros a los que sortear.