27 DE DICIEMBRE DE 2026

El último suspiro

Cada 31 de diciembre, la ciudad de Salamanca se transformaba. Las calles adoquinadas, bañadas en una neblina fría, se llenaban de corredores ansiosos por la San Silvestre. Marta, con su dorsal número 136, apretaba los cordones de sus zapatillas. Había corrido esta carrera por veinte años, pero este año era diferente. A sus 65 años, el diagnóstico de su corazón frágil flotaba en su mente como una nube negra.

El disparo de salida resonó y los corredores avanzaron. Marta sentía el viento helado en su rostro, el eco de la multitud alentando desde las aceras. A mitad del recorrido, sus piernas se aflojaron, pero no se detuvo. “Solo un kilómetro más”, se dijo.

Al cruzar la meta, una lágrima solitaria recorrió su mejilla. Sabía que era su última carrera, pero también la más hermosa.