27 DE DICIEMBRE DE 2026

El interior de aquel armario zapatero, silencioso durante el día, despertaba por la noche aprovechando el dormir de los humanos. Guardaba calzado de todo tipo, cada uno con su recorrido y su historia. Aquella noche las zapatillas de deporte estaban especialmente cansadas. Pero todo el calzado del armario esperaba ansioso que les contara con tacones y cordones, lo que habían sentido en su primera carrera de San Silvestre. Envidiaban su cometido. Correr y correr para traspasar la meta y con esfuerzo y algo de suerte acompañar a su dueña en el triunfo. Las zapatillas deportivas, aún con las señales de la carrera en su piel, explicaron con detalle el proceso. La emoción de la salida, las zancadas cada vez más rápidas, el jalear de la gente con sus gritos de ánimo y la llegada a la meta. Por eso, todos ellos soñaban con ser zapatillas deportivas algún 31 de diciembre.